Yonkis del running: Cuando correr afecta negativamente a tu vida (II)

1 respuesta 29-08-2013, Pablo Arqued

(ver: Cuando correr afecta negativamente a tu vida (I))

La unidad de medida básica para descubrir el enganche a correr suele ser una lesión, casi siempre, pequeña. Y es que cuando es grave, al corredor no le queda más remedio que asumirla. A los dos o tres días de ese pequeño parón obligado y recomendado, el corredor enganchado empezará a estar irritable, nervioso y no será capaz de resistirse a volver a correr antes de tiempo, lo cual hará que aumenten las posibilidades de una recaída.

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Muchas veces esa actitud está motivada por un miedo a empeorar la forma física, la cual se ha ido mejorando semana tras semana. Muchos corredores saben que por parar una o dos semanas los tiempos en carrera no se empeoran, pero aún así no pueden evitar tener ese pensamiento. Las endorfina, pues, enganchan.

Comportamientos obsesivos y pensamientos ilusorios

Los problemas comienzan cuando los corredores anteponen esa actividad a todas luces secundaria, a otras realmente importantes: familia, amigos o trabajo. Si has pospuesto una reunión familiar, o has atrasado una cita con amigos para no dejar de entrenar, tienes un problema serio. O si te has inventado citas con el médico en horario laboral, ya estás tardando en llamar a un psicólogo. Estos casos, que a algunos os extrañarán, están tipificados por psicólogos y a veces requieren de tratamiento.

La otra gran tara del corredor medio es la de creerse mejor, en diversas facetas, que los que no corren. A ver. Personas que corren hay muchas. De izquierdas, de derechas, fascistas, comunistas, empresarios, obreros, directivos, administrativos, altos, bajos.

Es muy conocida entre los especialistas una encuesta que J.C. Jaenes hizo en la tercera edición del Maratón de Ciudad de Juárez, en 1991, como se recoge en ‘El maratón: aspectos técnicos y científicos’ (Fermín Plata y Nicolás Terrados, 1994). Entre las muchas preguntas que se hicieron a unos 110 corredores, destacaré estos pocos datos: Un 33% afirmó haber cambiado una cita de trabajo por entrenar. Un 49% aseguró haber modificado una quedada con amigos o familia. Más. Un 65% siguió entrenando a pesar de estar en claro riesgo manifiesto de lesionarse. Y un 59% continuó corriendo a pesar de estar lesionado. Hasta un 44% contestó sin dudarlo que correr era lo mejor de su vida. Y un 52% aseguró estar convencido de que los que corren son más imaginativos que los que no corren.

Por último, cabe recordar, como ya apunté en el primer tema, que muchas depresiones aceleran su curación con la práctica del ejercicio, continuado o intenso, y más corriendo, por encima de otros deportes. La actividad logra que esas dopaminas (endorfinas) generadas bloqueen los estímulos dolorosos o negativos y que no sean percibidos por el cerebro.

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