Si David Bowie hubiera sido corredor

Deja una respuesta 23-12-2018, Pablo Arqued

Hace casi 20 años, se publicó por agencias un estudio biométrico de deportistas de élite de diferentes disciplinas, el cual revelaba que muchos de los deportistas, por su físico y condiciones, hubieran encajado (aún) mejor en otro deporte diferente al que les había dado la fama y gloria. Lamentablemente no soy capaz de encontrarlo. Pero recuerdo que un par de cosas me sorprendieron: por un lado, que casi ninguno parecía haber dado con la disciplina adecuada para sus características físicas; por otro, que no habiendo caído en su deporte óptimo en potencia, había logrado destacar en la élite de su modalidad de facto.

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Sólo recuerdo dos ejemplos. Que Sébastian Grosjean, tenista, hubiera sido mejor surfista que tenista por tener el centro de gravedad bajo, y que Martín Fiz, maratoniano, hubiera destacado como carrilero titular en cualquiera de los equipos de fútbol punteros.

El estudio se hizo con las bases de lo que tiempo después sería denominado Big Data, si bien no se hizo en tiempo real, característica principal de lo que hoy es considerado BIg Data. Entiendo que alimentarían un excell con miles de datos de estatura, peso, índice de grasa corporal, longitud de extremidades y tronco de deportistas de élite, y enfrentarían a deportistas destacados de la época a la media de los datos de los diferentes deportes.

Ya entonces me resultó un ejercicio curioso a la par que contradictorio, pues cada uno de los miles de deportistas tomados como muestra, seguramente, serían mejores para otros deportes diferentes al que estarían practicando. La cosa es que no se estaba teniendo en cuenta la habilidad de cada uno, ni la coordinación a la hora de hacer según qué movimientos.

¿Hay una morfología para cada tipo de disciplina de carrera a pie?

Pensemos en el mejor medio fondista de todos los tiempos y en el mejor maratoniano. Señalemos a Sebastian Coe y a Eliud Kipchoge. Y ahora pensemos en otros que son ‘sólo’ casi tan buenos como ellos. Se me ocurre nombrar a David Rudisha y a Wilson Kipsang. Coe y Rudisha son bastante diferentes. El primero era más liviano y pequeño que el segundo. Asimismo, si bien son algo más parecidos, Kipsang es más alto que Kipchoge. ¿Y cómo será el corredor que logre batir la marca de 800? ¿Y el que bata el récord de maratón de Kipchoge?

Pensemos en Toni Abadía y en Jesús España. Físicamente, sí, son fibrosos y delgados, pero son muy diferentes. Y corren diferente. Pues bien, Abadía podría llegar a hacer las mismas marcas que hizo España cuando estaba en activo, desde 5.000 hasta maratón. Fijémonos también en El Pájaro Ángel David Rodríguez. Alguien que no le conozca de nada nunca dirá que corre 100 metros, porque no es el corredor de 100 metros que los aficionados tendrían la cabeza. Y ahí se ha mantenido durante años.

Creo que si hay algo increíble en la carrera a pie es que tipos morfológicos muy diferentes pueden destacar en una misma prueba. Es decir, aunque los estudios científicos digan que el corredor que baje de las 2 horas debe medir menos de 1,70 m y debe pesar menos de 59kg y tener los gemelos finos, creo que podría aparecer un corredor diferente a eso y batirlo. En cualquier caso, en tiempos inferiores pero igualmente alucinantes, habría cabida para otro tipo de corredores.

Volviendo al estudio recordado al principio, no tiene sentido real hacer ese ejercicio científico de imaginación. Es casi como tratar de imaginar a estrellas del rock corriendo. ¿En qué prueba hubiera destacado David Bowie? ¿En maratón o en los 1.500? ¿Y Mike Patton, de Faith No More? ¿Hubiera podido vérserlas con Bruno Hortelano? No, porque lo que ellos quisieron fue hacer música, al igual que los fútbolistas quisieron jugar al fútbol y los maratonianos correr maratones. Aunque si me pongo a jugar, creo que Bowie hubiera sido un grande del 800, como su compatriota Coe. Pero, eso es sólo un juego.