Nuevos ricos del maratón: Rock’n’Roll Madrid

9 respuestas 28-04-2013, Pablo Arqued

Un maratón es una cita muy importante para cualquier corredor popular. Prepararse para la hazaña suele llevar alrededor de un año. No era mi caso. Decidí correr el de Madrid hace dos semanas, cuando Raimundo me cedió su dorsal (¡gracias!) a cambio de que donase alimentos para los DrinkingRunners.com. No lo había entrenado y quería demostrar que haciendo muchos menos km de los ‘habituales’ se puede terminar en un tiempo aceptable… siempre y cuando todo transcurra con normalidad. Y a pesar de que entremedias la cosa fue bien por parte de la organización, con avituallamientos aceptables de agua y bebida energética y de barritas y buenos grupos de ‘ruocanruol’, no han estado a la altura al principio y al final.

A pesar de ser de letras, hay datos matemáticos que no me pasan inadvertidos: si cuando 12.000 personas corrían MAPOMA había 10 camiones para el ropero, el que siga habiendo 10 camiones para 26.000 es un gran fallo. Y además, no recogían por el número de dorsal, si no que te daban otro número, con la consiguiente pérdida de tiempo. Resultado: que si eres una persona educada y no te cuelas, te pasas 40-50 minutos en la cola. (ver vídeo) En mi caso, de 8:15 a 9:00. Los roperos están en La Cibeles… y la salida, en Colón. Cuando señalaron el inicio conmigo estaban otras mil personas. Mi intención de correr con el globo de las 3h 15′ se fue al traste. Al llegar a meta, después de hacer una serie de 500, los globos se habían ido. Seguro que a alguien más de los otros mil que estaban conmigo le jodieron el plan. Y a otros, en meta. Los de 4h y más no pudieron comer frutos secos ni disfrutar de mantas de plástico: no quedaban. Y los roperos, de nuevo, apocalípticos. (ver vídeo)

Culpa mía fue correr en zig zag hasta el km 15 pasando corredores por encima de mis posibilidades para alcanzar a los de mi ritmo. Como lo fue también disfrutar en exceso de El Palacio Real: tras trotar por su adoquinado, un bolardo a todas luces inerte me atacó: me golpeé en la pierna  de apoyo y al caer me lastimé del tobillo de la otra. Estuve dos segundos en el suelo. Cuatro brazos me levantaron en volandas. «¿Estás bien?», me dijeron. «Nada, sólo ha sido el susto». Mentira, me había hecho daño, pero el subidón de adrenalina y pulsaciones lo disimulaban.   En el km 23 me empezó a doler el pie. La cosa iba a más y apoyaba raro. Me quise parar en el metro de Lago, pero su arquitectura decadente del tardo franquismo siempre me ha dado yuyu. Tenía la sensación de que si entraba por esa boca, sería fagocitado como corredor de fondo por para siempre. Continué hasta el km 34,5. Y paré. Me di media vuelta hacia el Metro de Prícipe Pío con un deshonroso trote cochinero andarín. Sí, a lo Walking Dead, como decía en uno de los tuits programados para la ocasión. Ya, nunca me darán el Pulitzer por haber hecho creer al personal que iba tuiteando. No sé. Pensé que nadie se lo tomaría en serio. En cualquier caso tenía pensado desvelarlo después. La intención era que os lo pasaseis bien. No me lo tengáis en cuenta. O sí.

En Metro de Madrid pagas

¿Alguien recuerda el mito aquel de que con el dorsal de MAPOMA se puede entrar gratis al Metro el día de la carrera? «No tengo noticias de eso», me dijo un armario ropero con uniforme de guardia de seguridad. Mi pié y yo decidimos creerle y no hacer tonterías. Un samaritano me pagó el billete.

Llegué al Paseo de Coches de El Retiro con los de 3 horas 10 minutos, pero yo desde el metro Retiro y con la cabeza gacha ante los ánimos de la gente. Mi santa madre y mi hija me animaban a grito ‘pelao’. Después me contaron que un periodista de no sé qué cadena  de TV les había entrevistado comenzando con la pregunta de «¿Se le ha pasado por la cabeza lo de Bostón?». Así está el periodismo de las carreras populares…

Es mi primera retirada en mis ocho maratones de Madrid. Y algo me dice que sin la putada de los roperos hubiera tenido un día mejor. Putos nuevos ricos del Maratón. Ahora hasta echo de menos ese muro que tanto me jodió en otras ocasiones.

Mucho Rock’n’Roll y poco maratón. Lo siento, pero para mí siempre será MAPOMA.