“No me gusta correr con smartphone (ni con apps) ¿Es grave?”

Deja una respuesta 31-01-2016, Pablo Arqued

La afirmación es mía. Y la respuesta a la pregunta, la cual es un recurso estilístico, es no. Lo cierto es que desde hace años lo de correr es para mí un momento único, de disfrute. La actividad de correr en sí misma me genera bienestar físico y mental. Quizás sea lo que sienten los practicantes de yoga o taichí, o los que cocinan, pintan o hacen maquetas de barcos antiguos para relajarse. Me gusta que sea un momento de desconexión, en el cual nada externo a la práctica de correr pueda interrumpirlo. Y en mi caso, el no tener la ayuda tecnológica de un smartphone, me permite escuchar a mi cuerpo con más precisión y que lo que sería capaz en caso de ser consciente de que un gadget o wearable me está haciendo de perro pastor y está guiándome a la hora de tomar decisiones.

No me gusta correr con smartphone (ni con apps) ¿Es grave?

Es cierto que desde hace bastante tiempo tampoco corro con GPS. En realidad casi nunca lo hice, salvo un período de tiempo en el que entrené realmente en serio, seguía planes basado en pulsaciones. También, que gracias a ello, soy capaz de calcular al ritmo que voy con un error de más/menos 5”/km, símplemente por la sensación que me produce el suelo por el que avanzo o los objetos que voy dejando atrás (viandantes, árboles…), o incluso de leer las sensaciones que envía mi organismo a la hora de saber si puedo correr más fuerte durante un período determinado de tiempo sin peligro de quedarme tirado por ahí.

Hace poco caí en la cuenta de que casi no tengo ‘autofotos’ o selfies de correr. Y casi todas las pocas que tengo me las hizo el compañero o la compañera que ese día había ido conmigo corriendo, o conocidos con los que me cruzaba en el parque. Y si las tengo fue porque me mentalicé de que las necesitaba para un post como este. Pero es que a pesar de que no sea yo el que tenga que llevar el móvil, me da una pereza horrible tener que parar, aunque sea por unos minutos, y dejar de disfrutar de correr, para hacerme esas fotos.

También es cierto que si fuera esto mi medio de vida, no pararía de hacerme fotos y me intentaría convertir en un animal de promoción de mi marca (y de otras) con mil y una fotos. Lógico.

Unas cuantas han sido las ocasiones en las que he llevado conmigo el móvil en salidas por montaña (por seguridad), y mis ganas de seguir disfrutando han impedido que me parase a preparar unas fotos. Ojo, no negaré que las veces que he parado a hacerme fotos, he quedado satisfecho con las fotos. Y se ve que a mis amigos de Instagram o Facebook también, pues son las que más aceptación tienen. Pero, de verdad, me da una pereza horrible.

De ahí que últimamente, cuando necesito una foto corriendo, a final me la haga vestido de calle, en las que intento divulgar una buena técnica de carrera. La pena es que no salga, casi nunca, con sandalias, calzado con el que corro hace años.

La apps de correr, con las cuales he corrido de vez en cuando, dan una información excelente. Las métricas que proporcionan permitirían planificar unos entrenamientos bastante precisos para mejorar… si es lo que se busca, por un lado, y por otro, si se tienen los conocimientos adecuados. No sorprenderé a nadie si digo que la mayoría de los aficionados a correr no los tienen.

A estas alturas de la carrera, me encanta esa sensación, tras haber hecho una tirada larga por montaña o por la ciudad, de “…todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia…” (Blade Runner). Prefiero contarla, la mayoría de las veces, que mostrarla con fotos o vídeos de smartphones.