Qué no hacer en tu primer maratón (ni en ninguno): Mapoma 2001

Deja una respuesta 26-04-2014, Pablo Arqued

Hay muchas formas de entrenar un maratón. Exagerando se afirma que tantas como entrenadores. Grosso modo, unos abogan por largas tiradas y otros por intensidad en series; grandes kilometrajes frente a la agonía de la calidad. Y a partir de ahí, mezcla de ambos conceptos en distintos porcentajes. También en alimentación. Que si dieta disociada, que si simple carga en grado sumo de hidratos de carbono la semana antes con especiales hincapié en los últimos cuatro días, que si carga de grasa (animales, frutos secos) habiendo enseñado al cuerpo a tirar de elllas.

No obstante, hay cosas que no se deben hacer bajo ningún concepto, algo en que todo el mundo está de acuerdo…

mapoma2001

Tener poco respeto a la distancia por tener grandes resultados en ‘diezmil’ o en medias. Se debe acostumbrar al cuerpo a otra historia…

Entrenar el maratón como si fuera el doble de un medio maratón. Error. No es el doble. Vendría a ser como cinco veces 21 kilómetros. Hay que hacer un entrenamiento distintos, con series distintas y tiradas distintas. Con ritmos distintos. El sufrimiento y las sensaciones son diistintas…

-No ser consciente de las posibilidades de cada uno y arriesgarse. Esperar milagros. Si en media o en ‘diezmil’ haces unos tiempos, ya sabes que más rápido no podrás ir en maratón. Ni tampoco al mismo ritmo…

Cambiar de objetivo (marca que se quiere conseguir) las últimas semanas, o meses antes de la prueba. Se debe empezar el plan de maratón unas 16 semanas antes con un objetivo fijado.

-Cambiar el objetivo fijado durante la prueba, por mucho que se vaya bien, antes del km 37. El muro puede aparecer en cien metros. De pensar que vas a triunfar a no poder casi ni andar puede pasar un par de minutos. Una cosa es sufrir unos kilómetros y otra muy distintas sufrir muchos kilómetros.

-Cambiar los tiempos de paso, la planificación de la carrera, pocos días antes del maratón.

-Probar desayunos, geles, barritas, estiramientos, masajes… antes del maratón que no se haya probado antes.

-Irse de marcha y beber copas la semana anterior de la prueba. El alcohol deshidrata en exceso. Tu cuerpo no se recuperará. Estar demasiado tiempo de pie o andando dos días antes del maratón. El descanso esos días es fundamental para llegar bien al maratón.

-Competir a muerte en una media dos semanas antes, incluso tres. Desde un mes antes al cuerpo no le vendrá bien un esfuerzo excesivo y no llegará recuperado al maratón.

-Hacer kilómetros de más o hacer kilómetros de menos. Lo cierto es que la mayoría de los que pinchan hacen kilómetros de más durante su entrenamiento. Siempre es mejor hacer de menos.

-Variar de peso en exceso durante el entrenamiento. Ganar peso por alimentarse mal es malo. Pero perder demasiado también, ojo, pues el cuerpo se quedará sin fuerzas.

mapoma2001_vTodo el mundo tiene un pasado

Ya ha llovido. Hasta existía Airtel. En fin. Mi primer maratón, Mapoma 2001, fue un infierno. No supe poner en práctica todo lo que sabía. Me pudo la emoción, o el poco respecto a la distancia, a pesar de pensar que le tenía respeto. Primero, porque no entrené de forma específica el maratón; segundo, porque después de haber intentado dos años correr el maratón y no haber llegado por lesiones varias, vagueé en exceso; tercero, porque dormí mal del viernes al sábado, cuando es una noche fundamental; cuarto, porque corrí fuertecillo la media de Madrid, que por entonces era dos semanas antes; quinto, porque pensé que era el de hace años, que seguía haciendo las medias en 1h14′, cuando ya no tenía ese nivel; sexto, porque en el kilómetro 10 me veía tan sobrado en la liebre de 3 horas que me dio por intentar hacer 2h50′, pasando la media en 1h23′, muy cómodo…; séptimo, cuando en el 27 me vino el muro, me puse a beber todo lo que me ofrecían (bebidas isotónicas), cuando nunca antes había bebido otra cosa que no fuera agua… Y ya. ¿Os parecen pocos errores? Encima talonaba ;-), mucho más de lo que se muestra en la imagen. Llegué a la meta por encima de las 3 horas… un reto que me parecía súmamente fácil… acompañado de Alvarito, un primo de mi mujer, que hoy es casi Don Álvaro y muy tocado moralmente, cabreado con migo mismo. Sólo al día siguiente fui consciente del reto personal logrado…

Por aquel entonces ya me había leído mil y un libros sobre planes así como los manuales de la escuela de entrenador, pero no supe asimilarlo, no tuve cabeza para poner mis conocimientos en práctica. Pero aprendí, más o menos, y en los siguientes a hacer lo que debía, a conocerme mejor, a saber mis limitaciones; también mis fortalezas. Aprendí a no hacer kilómetros de más, a no fortalecerme para no lesionarme… Y lo que es mejor, aprendí a enseñar a la gente, mentalizar a otros corredores a que no cometan estos u otros errores. Y en eso estamos.