Madrugar en El Retiro (X): VIP(R)

Deja una respuesta 24-07-2013, Pablo Arqued

Fauna conocida, más o menos importante, de muy distintos ámbitos, también aparece en el parque con más o menos frecuencia. VIPR: Very Important People del Retiro. A ver. Una madurita con gafas de sol. Pelo rubido recogido en una gorra cabezona, que responde al nombre de «¡Madonna!» con un movimiento manual a lo reina de Inglaterra. Y sus acompañantes, dos armarios roperos con patas, te señalan con sus extremidades de bestia mitológica, gesto que debe ser traducido con un «ni te acerques». Otro. Primero ves que vienen hacia ti muchos tatuajes, y después, que van acompañando a Josef Ajram, al cual se le ve disfrutar corriendo a un ritmo medio. Tan feliz y tan bien puesto se le ve que da la sensación de que se va a sacar un libro de la manga y te lo va a ofrecer. La imaginación, a veces, sí que no tiene límites cuando ha sido convenientemente impactada por la publicidad y los medios.

vipr

Más. Un tipo alto, que antes de reconocerlo inspira un nosequé de respeto, rezumando bondad: resulta ser Ángel Gabilondo, ex ministro e intelectual, antes con dos señores que le seguían discretamente de lejos, y ahora con la compañía de su pareja. Contesta a los buenos días con simpatía. Y mucha ‘Educación’, mil veces más que la que es capaz de desplegar su sucesor en ruedas de prensa. De diferente hábitat, Milinko Pantic aparece corriendo la banda de Alfonso XII con un estilo marcial, sin balón y sin rayas rojiblancas pero en muy buena forma. O ese señor mayor, presidente de una gran compañía energética, que acepta órdenes de su entrenador personal, esforzándose al máximo. Qué cosas. Pocos directores corporativos de Repsol se atreverían a indicar a Antonio Brufau que se agachase y levantase varias veces. Y en ocasiones te vas acercando a unos gemelos bien depilados y demasiado robustos para ser de corredor nato. Pantalón corto azul, sudadera con capucha gris y gorro de lana de película de cárcel estadounidense de los ochenta. «Hasta luego Buitre», y Butragueño saluda. Al trote y también con gorro, aparece Juan Aguirre, guitarrista de Amaral, habitual en otros tiempos previos a una lesión de rodilla, y siempre creador de acordes con buen gusto. Otra cosa son las canciones. Ya no tan pronto aparece Pablo Villalobos, atleta profesional, y lo hace con menos frecuencia desde que se fue a vivir al este de Madrid. O la mayor de las hermanas Llanos, en torno a las 9 del fin de semana, da pedales en una bici de paseo retro. Sí, es una de las de aquel ‘Devil came to me’, Dover, con su posterior reconversión al ‘electrodiscorrock’, o lo que sea que pasaron a hacer, buscando un estilo, tanto en música como en imagen, próximo a Madonna, ‘la ambición rubia’ con gorra cabezona citada al principio. Capicúa.