Madrugar en El Retiro (V): Chaperos en La Chopera

Deja una respuesta 28-06-2013, Pablo Arqued

Con las mismas letras pero con diferente orden se pueden formar palabras de muy diferente significado. Es lo que tiene el lenguaje. Chopera. Chapero. Qué cosas. Ya es casualidad que El Retiro las contenga físicamente en la arboleda y paseos aledaños a su zona deportiva. Porque en la zona este de La Chopera, con ropa de marca algo hortera y vieja, y repeinados a la vez que desaseados, esperan esos chavales jóvenes, desde primera hora a partir de mayo, a que algún cliente, la mayoría pasando los sesenta, les pida precio.

lachoipera

 

Empiezan a aparecer sobre las siete y se están ahí todo el día. Casi nadie les ve. Son prácticamente invisibles al resto de paseantes. También lo eres tú para ellos. Sólo se cae en la cuenta de sus negocios cuando se ha pasado por allí muchas veces. A pesar de su buscada discreción, llega un día en el que en medio de una serie, o de un rodaje tranquilo, caes en la cuenta. No falla. Me pasó un día que paré a mear. Un viejo, en cuyo radio cercano no correteaba ningún perro, me miró las piernas más de la cuenta. A esas horas, en un parque, hay quien tiene necesidad de  correr, y quien la tiene de sexo. Enlacé aquello con todos esos chavales que hasta entonces había pensado que acababan de despertarse tras dormir la mona o que cruzaban por allí de empalmada. Ya, quizás no sea esa la expresión más adecuada. En fin. Pobres. Conocer su existencia es una especie de medidor de cuánto llevas corriendo por el 5.000 de El Retiro. Si te sorprende esto que lees, es que no te has centrifugado lo suficiente por allí.