Madrugar en El Retiro (I): Insultar al Ángel Caído

3 respuestas 15-06-2013, Pablo Arqued

El frío revitalizante invernal, que baja un par de grados al entrar en el parque, te da los buenos días a las seis y media. Después lo hacen los corredores que te vas encontrando en el recorrido de 3.000 metros. Política, economía o entrenamientos, según las ganas y la actualidad, marcan la conversación en el grupo al que has decidido subirte. Pero les tocan series y a ti, rodaje medio. Te quedas solo, escuchándote. Entonces unas voces te sacan del trance al comenzar la curva de la rosaleda, que van a más cuanto más te acercas a la Fuente del Ángel Caído, situada curiosamente a 666 metros del nivel del mar según indican los gepeeses . “Malandro, desgraciado, hereje”, grita un hombre, con una extraña ausencia de emotividad, a la bella estatua.

angelcaido

 

Hará ya unos años de aquella primera vez en la que me topé con aquel anciano caminante en chándal, a todas luces mermado de facultades mentales. Las siguientes, en las que repetiría exactamente el mismo tono, volumen e insultos hacia la figura de Lucifer, mi desasosiego fue menor. La costumbre. Y le he recordado porque hace días que no me lo encuentro. Puede que el diablo ya le esté pidiendo cuentas por todas esas madrugadas de improperios.