Los excepcionales maratonianos españoles de los 90 no tienen herederos

2 respuestas 11-10-2015, Pablo Arqued
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En España, los mejores maratonianos de los noventa eran mejores que los que llegaron después. La selección natural podía ser una de las causas, esto es que los primeros venían de una cultura de atletismo mucho más arraigada que la que llegaría después en las categorías inferiores, y a la élite llegaban realmente los mejores: más niños corriendo, mayores posibilidades de descubrir cualidades para el deporte rey. Otra, pensarán algunos, podría ser la mayor laxitud, por ya sea por incapacidad o dejación, de los controles antidoping. No hay que olvidar que había grandes especialistas en medicina deportiva, como Sabino Padilla o Nicolás Terrados o Eufemiano Fuentes. Más: diferentes tipo de entrenamientos. La penúltima razón podría ser las becas: el empuje que se dio para el 92 quizás habría tenido su efecto en la década siguiente. Y la última, evidentemente, la diferente naturaleza de los atletas (tiene que ver con la primera), como diferencias antropométricas y capacidades biométricas, técnica de carrera… lo que vendría a definirse como la esencia del súper diesels: sin una excelente velocidad punta, aunque con la capacidad de llevar una muy buena velocidad mucho más rato.

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Las mejoras en las zapatillas han salido de las posibles causas por razones obvias. Y es que a pesar de que lo que dicen las Marcas en sus campañas de publicidad, esto es que han descubierto materiales excepcionales tras arduas investigaciones que mejoran las prestaciones y tal así como sistemas únicos de amortiguación, ligereza y elasticidad, los españoles no sólo no han mejorado, si no que no han mantenido los tiempos que hacían sus mayores. También puede ser que las zapatillas no sean tan importantes para correr…

En cualquier caso, vivo sin vivir en mí, con dudas existenciales sobre ese empeoramiento en los tiempos en maratón. Porque al coger a tres atletas de antes y a tres de los que llegaron después, y observar sus tiempos en ‘diezmil’, veo que los seis son ‘igual’ de rápidos en la máxima distancia de fondo en pista, pero en maratón no son capaces de mantener las prestaciones.

Los de antes:

Abel Antón > 27’51” en 10.000 > 2h 07′ 57″ en maratón
Martín Fiz > 27’47” en 10.000 > 2h 08′ 05″ en maratón
Julio Rey > 27’47” en 10.000 > 2h 06′ 52″ en maratón

Los de después:

Carles Castillejo > 27′ 39″ en 10.000 > 2h 10′ 09″ en maratón
Ayad Lamdassem > 27’45” en 10.000 > 2h 09′ 28″ en maratón
Juan Carlos de la Ossa > 27’28” > Abandono en Londres. Sin más maratones

Lo que cada vez comparto menos tratándose de la élite es aquello de que ‘el maratón es otra cosa’. O por lo menos no como se viene utilizando los últimos años, donde se da demasiada importancia a la capacidad innata. Ojo, es cierto que hay atletas de ahora que sin tener un gran tiempo en diezmil han sido capaces de hacer entorno a 2h 10′ en maratón, como Javi Guerra.

El caso es que os pregunto sobre lo primero, ya seáis aficionados o expertos… ¿Por qué los maratonianos de los noventa lograban mejores marcas? ¿Es que con Aznar o con Felipe González se corría más?

  • Vicente Úbeda

    Tú mismo te has respondido a mitad del primer párrafo…

    😉

    • runningconsulting

      Eso me parecía ;-P