Las grandes ventas, único éxito claro de 40 años de ‘tecnología’ en zapatillas de correr

2 respuestas 09-03-2014, Pablo Arqued

Ay, aquel último récord del mundo de maratón de Derek Clayton con zapatillas sin amortiguación… Antwerp Marathon, Belgium, 30 de mayo de 1969. El australiano Derek Clayton lo volvía a hacer. Batía de nuevo su marca personal, estableciendo, una vez más, una nueva plusmarca en la mítica distancia con 2h08’34”. Si bien hubo cierta polémica, pues varias fuentes indicaron ya en la época que la distancia podría haber estado mal medida, no hay que olvidar que antes había sido el primer hombre en bajar de 2h12’, 2h 11’ y 2h10’ en los 42 km 195 metros. Ojo, también hay que tener claro que hacía once días que había corrido un maratón en Turquía en 2 horas 17’ lo cual es una excentricidad antagónica al desarrollo de los métodos de entrenamiento de entonces hasta hoy, donde la única excepción es el japonés Yuki Kawauchi. En cualquier caso el dato, a mi juicio revelador, es que Clayton corría (como el resto de sus colegas, altos, bajos, robustos o finos de piernas) con zapatillas sin amortiguación, prácticamente sin drop y con una suela tan fina como el calzado minimalista actual.

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Clayton (28), con los competidores del maratón de los JJOO del 72 en Munich. Todos, con escasa amortiguación.

Uno de los argumentos más pobres pero más utilizados hoy día para denostar al calzado minimalista frente a las zapatillas amortiguadas y con mucho drop (diferencia de altura entre talón y metatarsos) suele ser el ejemplo de los atletas de élite de la actualidad. “Cuando los profesionales corran con minimalistas, entonces ya veremos”, “Han pasado 40 años, se ha investigado mucho en amortiguación, por lo que las marcas no pueden estar equivocadas” o “Ahora se hacen mejores marcas que hace 50 años” son sentencias escritas o mentadas una y mil veces, a pesar de estar yermas de argumentos. Y es normal, pues el impacto de la publicidad en las últimas décadas al respecto ha sido brutal. Y es que, a fin de cuentas, la única diferencia aplastante entre las zapatillas minimalistas y las amortiguadas es la diferencia en presión publicitaria entre ambas en los últimos 40 años, la cual sería de mil de millones de euros, dólares o yenes.

clayton_zapasAy, ese 2h08’34” en 1969 con zapatillas finas y planas, inexistente en la mayoría de los currículos de maratonianos profesionales actuales. O… ay, ese récord olímpico de 2h12’10” de Bikila en 1964, con unas zapatillas sin duda minimalistas que se había calzado una semana antes como consecuencia de un interesante patrocinio y que en la actualidad suspenderían cualquier ‘reviú’ de la publicación tipo sobre correr…

Las zapatillas, mucho menos decisivas que los entrenamientos

Kipsang, Gebreselassie, Farah, Bekele… Roncero, Fiz… ¿De verdad hacen o hicieron sus tiempazos debido a las zapatillas o quizás es por el notable avance de los métodos de nutrición y entrenamiento? ¿De verdad creéis que ‘nuestro’ Julio Rey logró ese récord de España de maratón de 2h06’52” (2006), sólo un minuto y medio mejor que el Clayton en el 69, por el avance tecnológico de la marcas en las zapatillas o creéis que lo logró por su trabajo, buena técnica de carrera y los estudiosos planes elaborados por su padre y entrenador?

En ningún caso estoy afirmando que las zapatillas minimalistas sean mejores, en general, que las amortiguadas, como tampoco nadie es capaz de demostrar que las amortiguadas sean mejores que las que calzó el hombre para correr desde el inicio de los tiempos hasta mediados de los setenta. O sí: las amortiguadas son mejores en publicidad. Y es que, qué buenos son sus anuncios, obras maestras de la mercadotécnica. Mis favoritos, los de Nike… Pues eso, que en cuanto a rendimiento deportivo, no hay datos que inclinen la balanza hacia las amortiguadas.