Jordan Santos: “El fenómeno del fondo africano no es únicamente ambiental”

3 respuestas 05-05-2013, Pablo Arqued

Mediofondista en la pista, fondista en investigación. Jordan Santos, (@JordanSudafrica) Doctor en Biología, entendió la necesidad de pasar una temporada en el extranjero de cara a ahondar en su tesis sobre las diferencias entre atletas norteafricanos y europeos a distintas intensidades de ejercicio. Una beca de la Universidad del País Vasco y su desparpajo a la hora de contactar con Tim Noakes, “DIOS de la fisiología del ejercicio a nivel mundial”, después de ‘googlearle’ le llevaron a la Faculty of Health Sciences de la Universidad de Ciudad del Cabo. Primero tres meses en 2011 en los que lo dio todo, y ahora, de vuelta, como líder de un exhaustivo y ambicioso estudio en el que se investiga la oxigenación cerebral durante la práctica deportiva en atletas del altiplano africano. “Tuve suerte, pero nadie me ha regalado nada”. Es, sin duda, un ‘español por el mundo’.

“No se ha investigado a fondo para explicar el fenómeno. Tan sólo hay un puñado de estudios de un par de genes. Y factores básicos como economía de carrera, VO2max, actividad enzimática… y claro, los resultados que han dado esos estudios son bastante pobres”, afirma Santos, en contra de la creencia popular, que a veces señala la ergonomía de esos atletas, y otras, la simple estancia en altitud, tesis alentadas en muchas ocasiones por los medios de comunicación.

Rotundamente no. El fenómeno del fondo africano no se debe a la altitud, aunque pueda tener alguna influencia. De ser así, poblaciones Andinas o Tibetanas serían también extraordinarios corredores, cuando vemos que no es así”, argumenta con seguridad. “También, son muchos los ejemplos de extraordinarios atletas africanos asentados en Europa o América que no viven en altitud y que siguen cosechando éxitos. El fenómeno africano es algo multifactorial, no se le puede achacar a una única causa”, prosigue.

Si bien el que Jordan Santos haya sido finalista en unos Campeonatos de Europa y medallista nacional sub’23 de ‘milqui’ no hace que sus investigaciones sean más certeras, no hay duda de que sí tendrá una sensibilidad especial a la hora de empatizar con el objeto de estudio: los atletas.

‘The athlete with maintained cerebral oxygenation breaks the record’

La charla continúa y me animo a hacerle una pregunta algo más inteligente que las generales que tengo preparadas, a la manera de ese alumno que va asimilando la lección del profesor. “Entonces, ¿la altitud es determinante a la hora de que el cerebro se forme, nada más y nada menos?”, interrogo. “Un artículo de la British Journal of Sports Medicine, publicado por un investigador canadiense (Dr A. Carrillo, que por cierto, estuvo como miembro del tribunal en mi tesis doctoral) sugiere que el dominio de los atletas del África del Este en las pruebas de fondo está debido, al menos en parte, a la influencia de unos factores, que él llama ‘Early life factors’. En su artículo explica como la maleabilidad de los mamíferos durante su maduración permite el desarrollo de diferentes fenotipos en función de la exposición a distintos factores. En el caso de los atletas del valle del Rift, explica como la exposición prenatal a alta altitud tiene unos efectos protectores sobre el feto, un mayor flujo de sangre a la arteria uterina, que podría implicar una mayor capacidad cardiopulmonar en la madurez y por consiguiente, una menor incidencia de la desaturación arterial durante ejercicios de alta intensidad (el cual es un fenómeno bastante común en atletas de élite). Lo interesante es que estas adaptaciones sólo se darían en aquellos individuos con ancestro multigeneracional en alta altitud, no en residentes recientes… ya que en estos últimos se ha observado incluso una reducción en el peso al nacer”, divulga el Dr Santos con solvencia y maestría.

Sólo una vez lanzada esa hipótesis, da paso Jordan a esos otros factores, “práctica de ejercicio físico de manera habitual durante la niñez, con lo que se obtienen beneficios como incrementos en la masa ventricular, coordinación motora, menores niveles de citoquinas”, aunque vuelve con rapidez al “mayor crecimiento neural consecuencia de una mayor vascularización del encéfalo. Este último punto a mí es el que me parece más interesante, ya que una discusión en la Journal of Applied Physiology, donde se debatía si se podía llegar a correr el maratón en 2 horas, Nielsen escribió una respuesta con un título sugerente: ‘The athlete with maintained cerebral oxygenation breaks the record’”.

“Si Nielsen y Carrillo están en lo cierto, quizá la clave del fenómeno keniano esté ahí, en su cerebro, y nadie lo ha estudiado aún”. Casi nadie: Santos y su equipo están trabajando en ello.

El estudio: atletas keniatas de élite a su disposición en la muestra

¿Y cómo trabajas exactamente? Santos, una vez más, saca a relucir su alta capacidad empática para divulgar, aunque no puede evitar, lógicamente, términos científicos. “El estudio es bastante ambicioso. Estudiaremos la oxigenación cerebral durante el ejercicio (básicamente cambios en la oxihemoglobina, deoxihemoglobina, flujo sanguíneo, saturación arterial…) a través de NiRS (Near-infrared Spectroscopy) y oximetría durante una prueba máxima de 5-km, un test máximo incremental y un test de fatiga correspondiente a repeticiones de 1km hasta la extenuación. Hemos elegido ese diseño experimental para ver cómo responde la oxigenación cerebral en una prueba en la que ellos eligen el ritmo (donde previamente se ha visto que la caída en la oxigenación cerebral no es muy acusada), en una incremental (con una caía clara) y en una donde la velocidad, aunque constante, les es impuesta (y donde creemos que tendrán una caída en la oxigenación cerebral menor que el grupo control)”, explica.

“Además, aprovechando las instalaciones les realizaremos un estudio biomecánico en profundidad (fuerzas de reacción, estudio en 3D de la zancada y electromiografía) y un DEXA-Scan para la antropometría. También mediremos parámetros clásicos (economía de carrera, VO2max etc.), pero no como parte central del estudio, sino como meros parámetros descriptivos”. En este punto me viene el último estudio de pisada que me hicieron y dudo de él ante ese despliegue de medios sudafricanos.

“Para el estudio testearemos atletas kenianos de élite (entiéndase como élite sub28.00 en 10.000 metros) y los mejores sudafricanos que podamos encontrar (sub29 mínimo). El grupo de sudafricanos es clave, ya que necesitamos un grupo con quien compararlos, y los atletas sudafricanos, que cuentan como una antropometría similar, permitiría evitar problemas derivados del distinto tamaño como en su día otros investigadores se han encontrado”, recuerda Santos, mencionando otros casos en los que el grupo comparado hizo que el estudio estuviese desenfocado.”A mí me hubiera gustado compararlos con atletas de origen europeo, pero se haría muy difícil encontrarlos con un nivel atlético similar, y estudiar atletas de distinto nivel no permite una comparación fiable (como ha pasado al último estudio publicado sobre este tema, en el que un equipo de investigadores japoneses comparaban corredores kenianos de élite con europeos de nivel recreacional y llegaban a la conclusión que los kenianos tenían tendones más flexibles y elásticos… resulta poco sorprendente el resultado teniendo en cuenta que comparaban peras con manzanas)”.

En este punto, empiezo a dudar seriamente de esos sesudos estudios sobre ergonomía de carrera de keniatas, de sus piernas más largas de gemelos finos, incluso del famoso VO2max. Pues bien, Jordan Santos, a todas luces disfrutando, sigue resolviendo mis dudas.

“Respecto al VO2max, a día de hoy, no se ha encontrado que los africanos tengan mayores valores en este parámetros, más bien lo contrario”

“Un famoso estudio de Saltin en 1995 achacaba la superioridad de los atletas kenianos a una mejor economía de carrera, la cual parecía correlacionar con el perímetro del gastrocnemio. El estudio de Saltin, que fue pionero, tuvo problemas a la hora de reclutar atletas y de hecho en su grupo estudió atletas kenianos júnior y senior… y los comparó con escandinavos, en un grupo en el que había tanto hombres como mujeres. Además la muestra era relativamente pequeña, con lo que es difícil extraer conclusiones. Aunque aquel estudio es un clásico en el mundo de la fisiología del ejercicio, tuvo muchos problemas de diseño experimental por lo que sus resultados habría que interpretarlos con cautela”, recuerda.

Y sigue. “Sin embargo, hay otros más recientes, por ejemplo uno llevado a cabo por Alejandro Lucía con atletas eritreos, que me parece bastante más completo y que es de los pocos que ha testeado atletas realmente de élite, entre ellos el recordman mundial de media maratón. Aunque Lucía (y previamente otros, Tertius Kohn con sudafricanos por ejemplo) hayan encontrado resultados similares a los de Saltin en atletas de origen africano (mejor economía de carrera en Eritreos y sudafricanos, distinta actividad enzimática en sudafricanos…), siguen sin ser factores lo suficientemente de peso como para explicar la tiranía de estos atletas en las pruebas de largo aliento”.

“Respecto al VO2max, a día de hoy, no se ha encontrado que los africanos tengan mayores valores en este parámetros, más bien lo contrario. Esto, aunque parcialmente debido a diferencias antropométricas, lo compensan los africanos con una capacidad de competir a un % del VO2max mayor (Estudios de Bosch en 1990 y Coetzer en 1993, otros 2 “clásicos”).

“Todos sus hombres fuertes están centrados en la ruta, que es donde está el dinero hoy en día”

Toca hablar de del reciente Campeonato del Mundo de Cross, en el que ganó un keniata de 19 años, y los atletas blancos recortaron distancias con los africanos. Pero Santos, con rapidez y certeza, explica ese presunto acercamiento. “El de este año ha sido el que más he disfrutado en los últimos años”, reconoce Jordan, “porque ya era hora de recuperar una carrera de las de antaño y no tanta pista de hierba que era lo que se llevaba hasta ahora. Que un keniano haya ganado la carrera no oculta el “fracaso” de los atletas de este país, ya que era la primera vez en décadas que Kenia caía más haya del segundo cajón del podio y que sólo hubiera un keniano en el top 10 de la carrera. Sinceramente, me lo esperaba y por varias razones. La primera es que Kenia no presentaba el equipo titular, ya que todos sus hombres fuertes están centrados en la ruta, que es donde está el dinero hoy en día. La segunda es que el clima es lo opuesto a lo que los africanos están acostumbrados. No hace falta ir muy atrás en el tiempo para ver de lo que son capaces en condiciones de calor y humedad (Mundial de Cross en Mombasa, por ejemplo) y lo que ocurre cuando el frío y el barro hacen aparición (Ostende 2001, aquel año Lebid fue plata, Paulo Guerra 4º y Alejandro Gómez 9º)”.

También señala la poca fiabilidad que en ocasiones hay sobre la edad de los atletas. “Aunque no digo que sea el caso de el atleta que nos ocupa, suele haber poca fiabilidad en los registros de nacimiento de muchos de estos atletas, sobre todo si provienen de zonas rurales. Es relativamente común que no tengan realmente la edad que oficialmente se les atribuye. A pesar de todo, sí es cierto que los africanos suelen madurar antes y a nadie sorprende ver júniors con nivel que ya querrían para sí muchos senior. El único consuelo que queda es que tocan techo más jóvenes y después su progresión queda estancada, lo que debería servir de estímulo para los atletas europeos jóvenes, con un margen de mejora en principio más grande”

Jordan Santos coge aliento, y continúa. “Debería entrar como ejemplo la escuela americana. Los estadounidenses empiezan a recoger los frutos ahora de una apuesta por el fondo, cuando en Europa hacía años que lo dábamos por perdido. Nos han demostrado que no hay que tener complejos de inferioridad. La cultura deportiva americana (al menos en el atletismo) debería ser modelo de lo que hay que hacer, especialmente en el ámbito universitario. Los integrantes del equipo de EEUU que ha conseguido la plata en Polonia ni siquiera son los pesos pesados, ya que ahí faltan Galen Rupp, Tegenkamp, Ritzenhein, Solinsky… EEUU vive ahora un momento dulce consecuencia de una apuesta a largo plazo, apoyo científico de primer nivel (el mejor ejemplo sería el Oregon Project de Alberto Salazar en Eugene) y mucha competitividad. Yo personalmente envidio el sistema y no descarto visitar Eugene para ver cómo trabajan allí”, apunta.

“Kenia quizá sea el país con menor porcentaje de positivos del mundo”

Llegados a este punto, no me sorprende en absoluto que Jordan Santos no acepte esa hipótesis que circula por interne que señala el doping cómo causa del éxito en ruta de los keniatas en los últimos años, la cual no deja de estar basada en sensaciones conspiranoicas, a mi juicio, carentes de base real. De la misma opinión es Santos. “La explicación del boom keniano en el maratón no es debido al doping, es debido al dinero. Dinero contante y sonante es lo que ha movido a las grandes estrellas a la ruta, sacándolas de la pista. No es rentable para un superclase keniano ser campeón mundial de 10000 metros, cuando puede conseguir 10 veces más dinero ganando un sólo maratón como Londres, Berlín, Dubai, Boston, Chicago… Hoy en día, los mejores van a la ruta y cada vez desde más jóvenes, tan sencillo como eso. Ha habido casos de dopaje en atletas kenianos últimamente, eso es cierto, pero han sido casos de atletas que, excepto en el caso de Nixon Kiplagat, no llegaban ni a segundas espadas. Además, sospechosamente muchos de los kenianos implicados en casos de dopaje comparten un denominador común: entrenador o mánager italiano. En cualquier caso, teniendo en cuenta el número de atletas de alto nivel de Kenia, quizá sea el país con menor porcentaje de positivos del mundo”.

Querer poner al dopaje como explicación de su éxito, obviando su predisposición genética, la densidad de atletas de nivel que tienen… me parece falaz. Sólo hace falta darse un paseo mañanero por Eldoret para ver a gente corriendo en harapos y que posiblemente jamás salga de su pueblo que podría batir perfectamente a los mejores europeos en cualquier carrera. Eso no lo hace el dopaje.

“Nos ven como un paraíso para el dopaje (España), donde no hay consecuencias, donde a los ídolos que dan positivo se les protege desde las altas esferas”

La Operación Puerto sale a relucir. Y Santos me explica la percepción que hay allí de España. “Nos ven como un paraíso para el dopaje, donde no hay consecuencias, donde a los ídolos que dan positivo se les protege desde las altas esferas. La OP fue un escándalo donde la impunidad reinaba por doquier. Con la Operación Galgo, que la viví siendo aún atleta fue una vergüenza y una chapuza. Lo mismo con otros casos, alguno en medio de los Juegos Olímpicos y que no se pudo gestionar peor, dejando a un amigo mío, Sebas Martos, sin competir, para que lo hiciera en su lugar un atleta que habría sido fulminantemente sancionado en cualquier otro país. Da la sensación de que no nos tomamos las normas en serio y por desgracia no hace falta irse a Sudáfrica para darse cuenta, cuando estaba en España era vox populi el proceder de muchos atletas que no fueron sancionados hasta años después. Se respiraba impunidad, aunque por suerte parece que eso está cambiando”, opina Santos.

Si bien ya no de forma profesional, Jordan Santos dice seguir corriendo como atleta popular. O por lo menos, no tan profesional. Y es que en Suráfrica, dónde también hay boom de carreras, ya ha ganado alguna que otra. “El atletismo popular en Sudáfrica goza de muy buena salud y cada carrera es una auténtica fiesta. Hay pruebas cada fin de semana y la participación es siempre muy alta. Además, aunque sean pruebas populares, el nivel en algunas de ellas (sobre todo si hay premios económicos) es bestial, con los sudafricanos de etnia Xhosa copando siempre las primeras plazas y haciendo grandes marcas. La cultura deportiva de este país (al menos en Ciudad del Cabo) es envidiable y he podido vivirlo en primera persona en un par de ocasiones. Una de ellas en una prueba en ruta de 5km en la que tuve la suerte de imponerme y en la Two-oceans marathon anteriormente citada (la 2º carrera más importante del país tras el Comrades marathon), donde Adidas confió en mí como liebre oficial de la carrera. Es impresionante salir en una carrera con otras 11000 personas, cantando todos el himno nacional antes del pistoletazo de salida, toda una experiencia. Sin embargo, los atletas de élite en Sudáfrica están igual o peor que en España, sin apoyo. Así que se puede decir que no sólo compartimos el boom popular, sino también un atletismo profesional herido de muerte”.

La larga charla de Jordan Santos toca a su fin. No así su estudio, al que le quedan largas jornadas de trabajo. El suyo y el de su equipo será el primer gran estudio sobre esas diferencias entre africanos del altiplano y el resto de atletas. Y será, con toda probabilidad, la nueva referencia en la materia.