Fabián Roncero, el último mohicano

1 respuesta 23-12-2012, Pablo Arqued

Que un ex atleta (de Madrid) cambie su residencia por amor y acceda a un trabajo fuera del ámbito profesional (en Santander) no es noticia por mucho que algún periódico de tirada nacional, de esos que no suelen dar cabida al atletismo en sus moribundas páginas físicas, abra con ello. Ni si quiera aunque el corredor haya sido Premio Príncipe de Asturias. Fabián Roncero quita hierro al asunto dando muestras de una claridad absoluta. «Tengo inversiones hechas que todavía no dan sus frutos y hay que trabajar», afirma ante una televisión que corre a entrevistarlo. Aunque en este caso no lo dice, también tiene el récord de Europa de medio maratón (59’52») y el de España de 10.000 (27′ 14″), aunque en los últimos tiempos, en los que estuvo presentando un programa en televisión de divulgación de atletismo «hasta que el patrocinador quiso», nadie le pregunte por ello.

Si bien no saltó al profesionalismo hasta los 24 años, compitió en carreras de ámbito nacional desde niño, alternando el reporte rey con el kárate. Quizás fueron sus poderosos cuádriceps los que le animaron a él y a su entrenador, Guilermo Ferrero, a que diese el salto al maratón, debutando en Londres en 1995 con 2h 14m 36s y un puesto 15.

A partir de ahí, todos sus asaltos de los 42 km y pico fueron temerarios y alegres, valientes y locos, a un claro todo o nada. Varios ejemplos: en su segundo maratón, en Capri, se escapó en el km 3 «para poder hacer la marca que había ido a buscar» y bajó de 2h 10′, con la ya famosa anécdota de que sobre el km 35 se le acertó un tipo calvo con perilla que iba en bici que resultó ser el malogrado Marco Pantani. Más. En el Camponato del Mundo de Atenas (duelo Antón vs Fiz), con un calor y una humedad asfixiantes, dio un tirón terrible al poco de comenzar que, si bien le llevó a con suero y en una camilla al entrar en meta, le permitió sumar un sexto puesto para la selección española, la cual sería galardonada con el Premio Príncipe de Asturias.

Correr con cabeza vs correr con rabia

Otras dos anécdotas ya clásicas, que igual echan por tierra el mito de su locura y cabeza poco amueblada son:  que en el maratón de Rotterdam de 1998, cuando iba camino de hacer récord del mundo, se paró un par de veces en los kilómetros finales para hacer estiramientos. «Estoy seguro de que no hubiera terminado de no haber parado», dijo. Hizo récord de España con 2h 07m 26s. Y que en la San Silvestre de ese mismo año, obtuvo la victoria a pesar de que los organizadores no contaron con él.

Fue Fabián Roncero en su época de profesional un atleta muy explosivo que en JJOO y Campeonatos del Mundo no llegó a rendir al máximo, a pesar de ser el más rápido fondista español de todos los tiempos. Los expertos aseguran que las lesiones que trufaron su regularidad y le impidieron rendir durante más tiempo en la élite se debieron a que descuidó los ejercicios de gimnasio.

Pero a Fabián lo que le gustaba y le gusta es correr. De forma valiente, temeraria, romántica, salvaje y a la vez noble como un mohicano. Lo sabe su familia y lo sabrán sus cuatro hijos. Es una leyenda y la vez, un tipo extrovertido y cercano. Fabián el extraterrestre, le llaman unos. Locuán Loquero, otros (Luis Miguel Martín Berlanas le puso el apodo). Fabián Roncero, genio y figura.