Correr en cinta es de cobardes (o de ratones)

1 respuesta 01-03-2013, Pablo Arqued

Las justificaciones que ponen los corredores para correr en cinta son las mismas que ponen los no corredores para no correr. Y para mí, esa comparación lo dice todo. Que si hace frío, que si llueve, que si hace calor, que si no tengo tiempo para salir al aire libre, que si nieva, que si hace viento, que fuera es de noche… y nunca o casi nunca explican las que, a mi juicio (totalmente subjetivo hasta aquí) valdrían: estoy saliendo de una lesión o es trabajo complementario a mis rodajes fuertes y exigentes al aire libre.

Existen estudios científicos en los que demuestran que el gasto metabólico de correr en cinta con la inclinación adecuada puede ser comparado con la carrera en calle (ver este post) Pero ¿de qué estamos hablando? ¿De gasto metabólico o de correr y de sus sensaciones? ¿De bajar de peso o de lograr una ergonomía adecuada y una utilización muscular correcta? ¿De coger la forma o de adaptar tu cuerpo de corredor popular a carreras?

Pros y contras

Hay algo que es indiscutible: En la cinta no empujas al suelo. Es como si estuvieras colgado del techo. El suelo se mueve solo y simplemente debes mover las piernas. En un parque, tú eres el/la que debe empujar al suelo para propulsarte. Debes empujar la tierra, el asfalto o el planeta, para que se vaya hacia atrás. En la cinta, utilizarás mucho menos los cuádriceps, y con una mala técnica de carrera (mirad a ese melón, entrando de talón, que rima, foto), estirarás en exceso la pierna, forzarás los isquiotibiales y tenderás a caer de talón, lo cual es lesivo e incorrecto… y desaprenderás a correr. En la cinta, además, también inhibirás el trabajo de glúteos y forzarás en exceso los flexores de cadera. Sin un trabajo abdominal complementario, estarás jugando demasiados boletos al premio de la lesión. Y la de cadera es una lesión de manual del corredor habitual de cinta… efectivamente, no me extenderé en los pros: salir de una lesión o hacer descanso activo.

Recomendación para los que corren en cinta: no lo hagáis más de 30’ al día. Vuestros tobillos y caderas os lo agradecerán.

Últimamente se pone como ejemplo de corredores en cinta a corredores de élite, que corren en agua o sin graveda (Ver este post del periodista Ignacio Romo). No hay que olvidar que si bien utilizan esos artilugios… hacen el 75% de los km al aire libre. Nieve, llueva o haya huracanes. Y recordad: un popular se parece a un profesional como un huevo a una patata.

Para mí, correr en cinta es otra cosa. Pero no es correr. Y lo que es peor, a la mayoría de los corredores populares, de cara a mejorar su técnica y entrenamientos, no les beneficia en absoluto. Sólo les aproxima, drástica e irremediablemente, a convertirse en ratones.