Argot de corredor: De qué hablo cuando hablo de ‘ritmo Juan Luis Guerra’ (y más)

Deja una respuesta 20-02-2013, Pablo Arqued

Aunque no siempre hable de lo mismo, un corredor/a siempre piensa en lo mismo. Si crees que es (sólo) el sexo, no has corrido lo suficiente, ni te has enganchado lo necesario. Más. La vida la mide en minutos por kilómetro, ya vaya de paseo con su señora, o de tiendas con su marido. Las distancias, andando, tampoco las mide en tiempo. Así, la tintorería no está a cinco minutos, sino a 250 metros, y la parada del 27, a 1,8 km, según su GPS de muñeca.

juanluisguerraLos runner nos reconocemos entre nosotros al igual que los perros, sólo que en vez de olernos el culo, nos preguntamos por marcas en distintas pruebas, las cuales, por lo general, suelen ser de hace años. Nuestro argot, si bien no es universal, pues cada grupo de colegas tiene localismos propios, sí tiene palabras comodín fáciles de entender. Ejemplos: un ‘ritmo Juan Luis Guerra’ no hace referencia a los contoneos latinos del larguirucho aquel de la lluvia de café, y sí al famoso grupo que le acompañaba: los 4 40, es decir, 4’40” por kilómetro. También están los ‘ritmos Fairy’ (o ‘quemagrasas’), esto es aquellos en los que se rueda muy por debajo de nuestras posibilidades para que el organismo aprenda a tirar de reservas lípidas y no sólo de glucógeno. Son milagrosos, como el lavavajillas.

Como españoles, en este caso, además de runners, nuestro inglés es de un nivel medio-alto, es decir, medio-bajo tirando a gramática de alcantarilla. Por eso no es de extrañar que a hacer series subiendo y bajando cuestas o montañitas de tierra lo denominemos hacer un ‘Full Monty’. Ya quisieran muchos que corriésemos en pelotas, que buenas fibras tendríamos para lucir. Y como españoles, tenemos nuestra culturilla casposa, la cual nos permite denominar ‘rodaje dúo sacapuntas’ al que hacemos de 22km, que suele coincidir con el primer largo con la vista puesta en un maratón, en referencia a una parodia (mala no, lo siguiente) que hacía el dúo de humoristas nombrando hasta la saciedad el número 22.

‘Hacer un Virenque’ no hace referencia a nada relacionado con doping. A ver, que los populares somos pobres y sólo nos dopamos con vitamina C, jalea real y no con lo de MartaDGZ, cliente de Eufemiano Fuentes. La expresión en sí hace referencia a no dar ni un puto relevo, ni entrenando ni en carrera, y esprintar en los últimos metros, aunque con ello sólo vayas a ser campeón de tu barrio.

“Vente, que vamos a ir suave”, “iremos de menos a más”, “hoy no tengo el día”, “no estoy entrenando últimamemente”, “estoy mal”, “si no puedes, bajaremos el ritmo” en realidad significa “te vas a cagar”, “te voy a dar cera” (o “te voy a dar hule”) o “llevo el cuchillo entre los dientes”. Y es que “si jode es que es bueno” (???) o “si no tienes sabor a sangre tras las series es que no las has hecho bien” (WTF???). También está “hacer la seta”, que es no dejar que te vea ese colega que viene a ponerte marcando el paso.

Y no nos olvidemos del ‘hombrecillo’. Lejos de ser ese amigo imaginario que tienen los niños, es un bicho virtual pero jodidamente real que llevaban los GPS, en el caso de mi grupo es de marca Garmin, y que te marca el ritmo de rodaje tras una programación previa. Te taladra el cerebro y el alma con pitidos cuando te relajas de velocidad y se empieza a escapar. También, cuando vas demasiado rápido, cosa que pocas veces sucede.

Somos raros, tenemos nuestras manías, pero somos buenas personas. A poco que releas lo anterior nos entenderás. Y preocúpate si te sientes identificado. Aunque poco: no es grave.